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Niño de luz y de cumbre:
siguiendo la tradición
repetimos la costumbre
de hacerte una buena lumbre
con fuego del corazón.
Aquí estamos nuevamente,
juntos en la comunión
de una afición permanente
que en algún bello paraje,
en ferviente paisanaje,
sigue acudiendo a la cita
feliz de tu nacimiento
y con emoción palpita
para tu recibimiento.
Ante este acontecimiento
nos reunimos al calor
de tu párvulo candor,
apretados en un lazo
de hermandad y compañía,
en la entrañable porfía
de ofrecerte en un abrazo
nuestro regalo risueño:..
Un forro polar pequeño
para que abrigue tu frío,
de tu talla más o menos;
unos guantes de los buenos,
un chándal para el estío,
cuando puedas caminar
por este hermoso lugar
y que digan ¡ guapo crío !
cuando te vean pasar
primoroso y elegante.
Otro regalo importante;
un alegre sonajero,
que si te he de ser sincero,
está hecho de baquelita,
porque de plata no es
pues la crisis, ya lo ves,
más que repartir …nos quita |
Pero tu cara bonita
nos premia tanta ilusión
de poder acompañarte
y venir a festejarte
a golpe de polvorón,
de sidra y de villancicos.
Y en corro, grandes y chicos,
jubilosos cantaremos,
con largueza brindaremos
por nosotros y por ti,
y ya verás cómo así
¡ Qué contentos bajaremos !.
La última petición:
te lo digo como humano
que soy…cuando llegue el día
has de echarnos una mano
con lo de la Lotería.
Aunque la mejor sería
- lo pedimos con unción –
que muera la recesión,
que se aclare el horizonte
y que de una vez remonte
el mundo de las finanzas.
Y tú que todo lo alcanzas,
bien lo podrías hacer
o al menos interceder
y darnos las esperanzas
¡ de que pronto puede ser !
Y ya como colofón
te traigo, Niño bendito,
de nuevo en esta excursión
recuerdos de un Angelito.
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Luis Antonio Gutiérrez |